A lo largo del ciclo vital de cualquier era, dominan jugadores con distintos perfiles. Una de las regiones del territorio funky se caracteriza por tener valores muy individualistas. Sus instituciones permiten que el mercado laborar tenga movilidad, sea temporal y cambiante. Se trata de unas regiones que acepta la incertidumbre y crea nuevas tecnologías: los Estados Unidos. No debería sorprendernos que las empresas norteamericanas se impongan al principio de esta nueva era, sobre todo cuando en su inmediato rival, Japón, reinan el colectivismo, el empleo para toda la vida, la reducción de la incertidumbre y la asimilación, en lugar de la creación, de nuevas tecnologías.
Esto siempre será así. El gran bomm americano no esta grabado en la piedra. Puede que su fuerza no se apague de inmediato, pero seguro que alguna otra economía la retara. La globalización y la fusión de valores tendrán mucho que decir.