Bella carta de Richard Dawkins a su Hija

Me encanto esta carta que me encontré en el Meneame de Richard Dawkins a su hija, donde le enseña las razones de creer. La carta no tiene pierde

Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?
La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces,
“evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una
cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo
suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”.


Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero
siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de
repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el
mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo
punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnóstico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra
cosa diferente”.


Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era
imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del
micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las
ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una
historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la
Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.



Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que
María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había
ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para
considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.


La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que
creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la
Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que
tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la
gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el
resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos
visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones
internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que
alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.


Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para
darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.


Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla
de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la
tradición es importante para nosotros. Todos los animales están
construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar
de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que
absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de
información tradicional (Recuerda que “información tradicional”
significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en
uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede
decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil
hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: “¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?” Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,

Papá.


Via El Beso en la Luna

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26 comentarios

Archivado bajo Buenas Notas, Religion

26 Respuestas a “Bella carta de Richard Dawkins a su Hija

  1. me parecen muy interesantes lo puntos de vista de este tipo..

    • sergio

      El mismo es la negación de lo que define como tradición. ¿Como él, que nació en una cultura cristiana, no cree lo que los demás (no todos) creen?

      Cada uno decide en qué creer. yo creo en Dios, si el no, es su problema.

      • WRMO

        PORQ EL PIENSA MAS ALLA DE LO Q LE IMPRIMIERON DE CHICO. UD… DEPRONTO NO TANTO.

      • WRMO

        EL PROBLEMA CON USTEDES LOS CREYENTES ES Q CREEN Q TODO EN ESTA VIDA ES UNA VERDAD ABSOLUTA Y LA LLAMAN “DIOS” (YO SOY UNA PERSONA DE CIENCIA Y ESO LO VEO MUY FACILISTA) Y CON ESE ARGUMENTO (SIN EVIDENCIAS) JUSTIFICAN CUALQUIER COSA Q SE LES VIENE A LA CABEZA. LA TRADICIÓN INFLUYE SOBRE NOSOTROS PERO NO SOMOS MAQUINAS COMO PARA QUE OBLIGATORIAMENTE SEAMOS COMO LA TRADICIÓN INDICA. SI ESO LLEGARA A PASAR (COMO EN SU CASO, APARENTEMENTE) ¡PARA QUE NECESITARÍAMOS PENSAR?.
        PIÉNSELO…

      • Jose Oliver

        “Cada uno decide en que creer” ¿Cada uno decide en que creer?
        No, no es asi. Hay que creer en lo cierto, ¿uno realmente decide creer que la tierra es plana?

  2. Muriel

    Yo vi hoy un reportage con este biólogo y me pareció muy interesante.En el reportaje él habló de esta carta y quedé curiosa en leerla, la busque y la encontré aquí.Muy interesante.

  3. Què linda carta de un padre que le està enseñando a su hija a pensar por sì misma y no por dogmas y creencias. Cuando tenga a mi hijo o hija, le quiero dar un regalo tan hermoso como èste. 🙂

    Te gustarìa ver videos reflexivos?, entonces entra a youtube.com/jorgedechiquimula 😉

  4. mirta

    seria muy importante que esta carta se utilizara en las escuelas para ayudar a razonar a los niños, tal vez los más jóvenes aprendan a respetar a personas como este gran señor y no lo llamarian despectivamente “…este tipo”

  5. Jaume

    Muy buena esta carta para su hija de 10 años. Cuando tenga 12 años ya no le servirá de nada porque que se dará cuenta que su padre se pierde por las ramas en vez de buscar el tronco de las cosas.

  6. Yeib

    ke bello… aunque no sé si lo hubiera podido entender a los 10 años… Ahora hay que apoyar a Dawkins en la demanda a Benedicto XVI =)

    Saludos, gracias por subir esta carta…

  7. vidal

    Richard dawkins .. lo que usted hace no creo que sea en vano.. yo soy solo un kobrador de kombi aqui en lima.peru al menos ami me kambio la vida me dio otra prespectiva de las cosas..y es compresinble que hablen de usted aduciendo que solo hace esto por dinero.. yo lo entiendo y les digo que ya que richard dawkins nacio en esta epoca y en esta la vida y la estancia no es gratis se trabaja para ello. ps esto lo obliga quiera o no a tener una forma de ingresos..distinta de todas las que hay ..en la sociedad ..ya que su trabajo es muy valorable muy por encima de los demas sin menos preciar a nadie..entiendo que para todo se aplica desarrollo..y mi conclusion es que la gente causa su propio sufrimiento.. y jamas deja de ser un animal..que acctua por instinto mas que por logica y dominio de su propia mente… gracias y mis padres directamente y la evolucion indirecta.. para que yo pueda estar aqui.. y gracias usted

  8. lacos

    bueno, si en parte tiene razón, pero lo ke no debemos olvidar, es ke la fé existe y hace ke cualquier individuo logre un acto, sea con evidencia o no, las partes mencionadas, salen sobrando, ya que uno es el areuitecto de su vida, mas no nos olvidemos que hay un “destino”…ke si bien no tenemos evidencia de el, llegara y no habrá solucion…esta casrta nos deja pues, la refleccion a ke cada uno de nosotros, hagamos lo ke nuestro corazon dicte, pero sin dejar de pensar en lo sensato!!…no podemos dañar a los demás por lograr algo propio…cosa ke es una costumbre hoy en dia!…
    salu2

  9. leopoldo

    excelente, lo de la 3 razones o motivos por los que la gente cree en algo: tradicion, autoridad y revelación. Debemos hacer de ellas un habito para deslastrarnos de tanta confusión intelectual.

  10. Michel Viveros Soberanis

    Un verdadero maestro.

  11. Angie Tobón Bongiorno

    Excelente carta. Yo, por mi parte, a mis 19 años pienso igual que el… Crecí en una familia Católica, y aun así, yo tengos mis creencias, mis hipótesis, Y no por alguna tradición, autoridad ni mucho menos revelación, ya que soy libre de teneralas. Cada quien debe tener sus propias creencias, sus propias pruebas o hipótesis. Pero, son suyas y de nadie mas… No podemos esperar que, como yo creo que esta bien, todos deben pensar lo mismo. Yo tengo mis “creencias”, mas sin embargo respeto las creencias, costumbres y tradiciones de los demás.

  12. Angie Tobón Bongiorno

    Excelente carta. Yo, por mi parte, a mis 19 años pienso igual que el… Crecí en una familia Católica, y aun así, yo tengos mis creencias, mis hipótesis, Y no por alguna tradición, autoridad ni mucho menos revelación, ya que soy libre de teneralas. Cada quien debe tener sus propias creencias, sus propias pruebas o hipótesis. Pero, son suyas y de nadie mas… No podemos esperar que, como yo creo que esta bien, todos deben pensar lo mismo. Yo tengo mis “creencias”, mas sin embargo respeto las creencias, costumbres y tradiciones de los demás.

  13. Luca

    Gran Richard Dawkins, quiero agradecerte tu enorme trabajo por buscar la racionalidad y coherencia en las jovenes mentes fervientes del mañana. Soy una de ellas, lei todos tus libros y para mi estas consagrado. Gracias.

  14. julian rengifo d.

    Esta enseñanza de Dawkins,se deberia formalizar u organizar,como una materia en la educacion primaria,y ojala hasta octavo,en vez de algunas materias en donde los alumnos hoy en dia ni les ponen atencion ni les interesa,los alumnos saben muy bien cuales son.

  15. salva por Cristo!

    Dawkins a Dios no se le conoce por un libro, o una enseñanza, EL es real. Que bien que enseñes a tu hija a creer por si misma y no por tradición, por autoridad o revelación de otras personas. Cuando un ser humano llega a conocer a Dios intimamente, con todo su ser, es auténtica su fe, es auténtica su creencia, y será auténtica su vida. Así de simple. Unos lo conocerán otros ni tantito, pero así es, se lo pierden, que se le va a hacer. ¿Ud. ya lo conoce?…no lo creo, pero siga buscandole, en una de esas, lo encuentra!

  16. RFD

    De no creer la cantidad de tonterías que la gente sin esperanza puede escribir, y pero direccionar esto a sus propios hijos (cosa que el mismo crítica como método de enseñanza). Por que no le dice a su hija que puede hacer lo que se venga en gana ya que lo moral viene implícito en sus genes (medio de mono o medio de quien sabe que animal según usted?), por que no le aconseja a mentir ya que para usted los temas morales del nuestro Dios son cuentos de hadas?
    Al final si el tema es de observar, pues Dawkins observe como mucha gente ha cambiado su vida PARA BIEN y la vive milagro uno trás otro, de hecho creo que una persona casada 3 veces y con tanto odio interior necesita uno… finalmente Ud y yo nos veremos donde el conocimiento, el dinero, la ropa y las ideas no tienen ningún valor y por su propio bien asegúrese de tener raón por que si, como estoy seguro Dios la tiene, LE VA A DOLER POR TODA LA ETERNIDAD a usted y a sus seguidores. De todos modos hoy tiene la oportunidad de arrepentirse y entregar su vida a Cristo, es curioso que niegue algo en el que cada camina y respira,… LA CREACION

    • Carlos Almeyda

      RFD,la cantidad de tonterías que escribes tú es la prueba de la oscuridad que pretende proyectar tú fanatismo ciego, patético,ignorante,troglodita y estúpido razonamiento.Seguro que a tus hijos le trasmitis toda la mierda de la religión, que sólo a traído atraso guerras,odio y barbarie al mundo. Ojalá cada niño pueda tener un padre como Richard que le muestre a ver este mundo como es y no como enseña ese libro de cuentos y ciencia ficción llamado(biblia).

  17. JOTA JOTA

    LE VA A DOLER POR TODA LA ETERNIDAD ME PARECE QUE ES UNA AMENAZA, DE UNA PERSONA AMOROSA, QUE EN SU CORAZON NO HAY RENCORES NO LO CEO

  18. Pingback: Un archi-ateo revela su alma poética | Teocidas.com

  19. Carlos Almeyda

    Está carta es una obra maestra del racionalismo y el sentido común, aunque he visto que a algunos creyentes alienados les disgusta y tratan de subestimar su argumento tan elocuente y auténtico. Mi hija tiene 21 años y creo que tiene la madurez para razonar y entender de que se trata el mensaje de Richard, le voy a mostrar está reveladora carta y que ella misma quite sus conclusiones. Richard, mi agradecimiento. por dar una luz de conocimiento y verdad al mundo!!

  20. Edgar rosales

    Que ent este mundo traidor nada es verdad ni mentira… Todo es según el color del cristal con que se mira…Campoamnor
    Quien argumenta quisiera aparecer como si estuviese confirmando un hecho y no sustentando una probablidad. Y tal apariencia se puede recrear con un cuidadoso manejo del lenguaje. En síntesis, las ciencias exactas demuestran; las humanidades argumentan.

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